Librazos en biblioteca dominica

Tomado de Ultimas Noticias

 

En estos días se hará la entrega oficial de la biblioteca Fray Ignacio de Quezada del convento de Santo Domingo de Guzmán de Quito (ubicado en el Centro Histórico), tras la limpieza de sus 33 500 libros. Algunos de ellos verdaderas joyas patrimoniales.

Ramiro Endara, director de la Fundación Conservarte Ecuador, lideró este trabajo gracias a los fondos de cooperación internacional de la Fund. Príncipe Claus de Holanda. Y la coordinación del Ministerio de Cultura, Instituto Nacional de Patrimonio, entre otros.
 
La limpieza de la colección documental fue ingente, para ello se estableció una metodología y un proceso de secuencias de actividades: primero se desmontaron los libros, luego cada uno fue limpiado a conciencia dentro de unos aparatos llamados campanas de suciedad que, a través de ductos y aspiración, absorbían el polvo de los volúmenes.
 
Una vez que los ejemplares estuvieron ‘papelito’, se procedió al montaje de los libros en las estanterías previamente saneadas. Al momento, y hasta que no se haga la entrega oficial, todos esos muebles están cubiertos con tela pelón.
 
Un equipo de ocho personas, entre filólogos y restauradores, se encargó de todo. Mientras laboraban encontraron 26 verdaderos tesoros, 13 incunables (de antes de 1500). Por ejemplo, un libro de 1492 sobre Metafísica. Hay uno sobre Medicina, de Hipócrito; y otro de fray Pedro Bedón.
 
Se incluyen 13 cantorales de gran formato, algunos fueron elaborados con pan de oro, tapa de madera y cubierta de cuero. Visualmente son los libros que más impactan por la belleza; por ejemplo, las letras de los cantos católicos brillan por el material con el que fueron hechas (oro).
 
Endara menciona que dentro del convento dominicano funcionó, antiguamente, la Universidad Santo Tomás, así que todos los libros que atesora la biblioteca son considerados las reliquias de América del Sur en cuanto a contenidos bibliográficos.
 
De allí que, a la larga, hay que hacer un proceso de investigación para dar a luz muchos contenidos que están aún escondidos.
 
Si se consigue que la biblioteca tenga un sistema contra incendios y de seguridad, en breve se abrirán las puertas de esta biblioteca a todo el público afanoso de hojear este patrimonio bibliográfico del país. Y de pronto, entre hoja y hoja encuentre algún dato no develado por la historia.

 

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