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Recicladoras buscan la colaboración de los hogares

Tomado de La Hora

 

Nosotros limpiamos el rostro del mundo con nuestras manos”, dice Juana Iza que, como cada martes, antes de las 8:00, se encuentra con tres de sus compañeras para empezar la jornada laboral.
 
Las cuatro mujeres visten chalecos azules y llevan grandes bolsas que esperan llenar con plástico, cartones o botellas. De eso dependerá que las ganancias sean buenas.
 
Las cuatro son recicladoras de toda la vida. Mientras caminan, por el sector El Bosque, en el norte de Quito, cuentan que no sabían que lo que hacían era un trabajo y que mucho menos estaban al tanto del apoyo ambiental y social que su actividad representa.
 
Al frente de este grupo está Iza, quien pertenece a la tercera generación de su familia dedicada a esta labor. Actualmente es la representante legal de una de las 10 organizaciones de recicladores de Quito, llamada ‘Por Un Futuro Mejor’ y secretaria de la Red Nacional de Recicladores del Ecuador (Renarec).
 
La mujer de cabello corto y canoso cuenta que la asociación se formó hace una década y que está conformada por 19 mujeres y un hombre.
 
Un trabajo de todos
El sector en el que recogen material reciclable, desde hace cinco meses, está rodeado por multifamiliares y pronunciadas cuestas.
 
Al llegar al primer condominio Inés Almachi, de 70 años, comenta que este lugar se ha sumado a la iniciativa de ‘Quito a Reciclar’ (QaR) que lanzó un manual que es una herramienta didáctica que busca facilitar la implementación de una metodología de reciclaje, promoviendo la participación de los generadores de residuos comunes en domicilios, lugares comerciales e instituciones.
 
Iza explica que esta actividad es parte de un plan piloto en el que se ha identificado a los generadores y se ha creado una alianza para que ellos separen los residuos y designen un día para que las recicladoras los recojan.
 
Con esto la ciudadanía cumple con la Ordenanza 332 que señala que la separación de desechos reciclables y no reciclables debe hacerse en corresponsabilidad e inclusión social de recicladores de base. Lo que permite un proceso permanente de conciencia ambiental y social.
 

CONDICIONES. La mayoría de recicladoras es de la tercera edad o tiene algún tipo de discapacidad.
 
Cómo es el trabajo
Tras 40 minutos de recorrido el sol empieza a salir. Todas guardan sus chompas, se colocan una gorra y protector solar. “Cuando está muy pesado (las fundas con material reciclable) pedimos un taxi, sino caminando no más”, dice María Morales de 60 años que hace esta actividad desde hace cuatro décadas.
 
La subida es más empinada y las casas de las que se han sacado residuos reutilizables son pocas. “Si todas las familias hicieran este proceso nos iría mucho mejor”, asegura Iza al tiempo que cuenta que su salario es de entre $180 a $220.
 
2.200
toneladas de residuos produce Quito aproximadamente cada día. 
Ella explica que el proceso para sumarse a la iniciativa es fácil. Los dueños de casas o administradores de condominios deben ingresar a la página web de la Secretaría de Ambiente (http://www.quitoambiente.gob.ec/ambiente/) y buscar la imagen de ‘Quito a Reciclar’ para llenar un formulario.
 
Después, el generador deberá identificar al reciclador base de su sector a quien le entregará el material y determinar un punto de acopio o contenedor. “En este tiempo ya nos conocen”, comenta Almachi luego de saludar con una moradora del sector.
 
“La señorita ha visto esto y me dice quiero participar, tanto para el ambiente, pero también contribuir algo a las personas del reciclaje”, relata Iza sobre la administradora de uno de los condominios.
Lo bueno y lo malo
Iza señala que en Quito hay 3.000 personas dedicadas a la recuperación de residuos. De este número, 1.500 lo hacen de manera formal.
 
Para ellas, pertenecer a la asociación les ha permitido visibilizar diversos problemas. El año pasado se reunieron con el presidente, Lenín Moreno, para plantearle tener un sueldo base o que el monto de afiliación, para recicladores, al IESS sea de $35 y así ellas poder afiliarse voluntariamente. “Como no ganamos el básico no tenemos seguro y como ve somos personas mayores que trabajamos como todos”, señala Iza.
 
530
toneladas, o el 24% del total, se puede reciclar. 
Es por eso que para ella trabajar unidas es hacer fuerza para hacer valer sus derechos y ser parte de nuevas oportunidades.
 
Dice que muchos recicladores quieren ser informales para no dividir las ganancias, pero ella les explica que deben tener una visión a futuro en la que logren proyectos como los del Manual ‘Quito a Reciclar’, que recibió  el apoyo de la Secretaría del Ambiente y la Iniciativa Regional para el Reciclaje Inclusivo (IRR).
 
Iza dice que el organizarse ha hecho que los ciudadanos cambien la visión de los recicladores. “Hemos sufrido muchas humillaciones”, indica y relata que muchas de sus compañeras se han retirado del oficio ya que a sus esposos no les gusta que trabajen o que generen ingresos. Es por eso, que gestionará una charla con sicólogos, para que sus compañeras puedan romper el círculo de violencia.
 
Iza destaca que el reciclaje inclusivo es importante porque al identificar a recicladores se evita que los desechos sean recogidos y llevados al relleno sanitario. “Nosotros recogemos, transportamos, clasificamos y le damos materia prima a las industrias”.
 
Cómo termina 
Luego de dos horas no se ha recogido mucho. Margarita Ollagata, de 53 años, es optimista dice que tener la colaboración de la gente les evita tener que buscar en la basura y sufrir cortes o exponerse a enfermedades ya que es difícil clasificar cuando todo está en una misma funda.
 
Las cuatro mujeres han terminado la jornada en ese sector. Queda ir al centro de acopio y clasificar. Recalcan que el reciclaje es un trabajo digno como cualquier otro. Lo aprendieron de sus abuelos o de sus madrinas y dicen sentirse agradecidas ya que así han podido sustentar a sus familias y dar educación a sus hijos (AVV).
 
Proceso
Del manejo de residuos sólidos

 
° Después de ser recogida, la basura llega a las Estaciones de Transferencia.
 
° Después es trasladada al relleno sanitario El Inga, que inició sus operaciones en 2003, por lo que su vida útil se reduce con el paso de los años.
 
° Para mejorar este manejo, se incorporó el programa ‘Quito a Reciclar’, que tiene tres proyectos vinculados a residuos domésticos especiales, residuos reciclables y residuos orgánicos.

 

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